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Aflicción, Esperanza y Alivio

“No me escondas tu rostro en el día de mi aflicción, …” (Salmos102:2).

Salmo 102:1-12 es la oración de un hombre en medio del sufrimiento. Podemos identificarnos con él. Está llevando sus quejas, temores y penas ante Dios. Siente la presión desde muchas direcciones. Habla específicamente de sus enemigos y también de su cuerpo físico. Por otro lado, tenemos la impresión de que parte del problema es que el escritor se siente alejado de Dios.

Cualquiera que sea la razón, ya sea una lucha personal por parte de David o si Dios estaba disgustado con sus acciones y estaba esperando su arrepentimiento; este es un lugar peligroso para cualquier persona.

¿Cómo es posible venir ante Dios en esta situación? Vemos la sequedad de su ser físico, mental y espiritual. David necesita agua. Necesita la presencia del Espíritu Santo, de quien proviene su propia vida. Las aves a las que se hace referencia son las que habitan desiertos y lugares en ruinas, símbolos de muerte y destrucción (versículo 6).

Curiosamente David describe la sensación de sentirse solo como un pájaro posándose en un tejado (versículo 7). ¿Cuándo se nos muestra a David estndo solo en un tejado? Fue cuando vio a Betsabé, ¿y adónde lo llevó? David cayó en esa situación por no estar donde se suponía que debía estar.

La profundidad del sufrimiento de David se muestra cuando sus lágrimas llenan la copa que ha de beber (versículo 9). Todo el mundo está en su contra. ¿En qué otra parte de la Palabra leemos de alguien que está siendo despreciado? Vemos a Yeshúa en este mismo lugar, llamando a Abba desde un lugar de vacío, lejos de Dios, un lugar de sufrimiento cuando todos menos unos pocos se habían vuelto en su contra. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? (Salmos 22:1; Mateo 27:46)

Este es un lugar de transparente debilidad e incluso de duda, en el que nosotros también podemos encontrarnos. En el versículo 12 vemos el “clic” en David cuando se vuelve a Dios. “Pero tú oh, Jehová perdurarás para siempre, y el recuerdo de tu nombre por todas las generaciones…”

El cambio viene al proclamar quién es Dios y lo que ha prometido. Este Salmo no está escrito sólo como el sufrimiento de una persona, sino para todos nosotros. Nadie es inmune a los tiempos de lucha, pruebas y tristeza. Dios quiere que nos volvamos y nos apoyemos en él.

¿Quiénes son los prisioneros mencionados aquí y cuáles son las prisiones del versículo 20? El miedo a la muerte es una de las prisiones más grandes de todas para aquellos que no viven bajo el refugio de Dios. Nos lleva más allá de las presiones de este mundo. Cuando entramos en alabanza y adoración, damos gracias a Dios y estamos llenos de Su Espíritu. Encontramos la manera de salir de nuestra confusión, miedo y duda.

En este lugar pasamos de ser un pájaro solo en un tejado a ser “renovado” como un águila que se eleva sobre todas las situaciones (Isaías 40:29-31; Salmo 103:5).

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By |2020-07-10T20:42:11+00:00julio 10th, 2020|Sin categorizar|Comments Off on Aflicción, Esperanza y Alivio