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Corona, consolación y compasión

De un reciente mensaje de Revive Israel Facebook Live por Asher Intrater

Estaba pensando en lo que está ocurriendo en el mundo hoy día mientras muchas naciones luchan con esta plaga del coronavirus. No es solamente un problema médico. También es un problema económico, y está preocupando y estresando a personas de todo el mundo. Tienen miedo de enfermarse, y de perder su dinero, y están comenzando a pensar, “¡Podría morirme o toda la estructura social colapsaría!”.

Todo el mundo está sintiendo la presión y dificultades. ¿Qué siento? Siento todo lo que los demás sienten, pero la diferencia es que tenemos una medida de fe y fuerza dentro de nosotros. Tenemos la fortaleza del Espíritu Santo, para poder lidiar con ello.

“…el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”  (2 Corintios 1:4)

Esta no es una consolación como si viniera y te diera una palmadita en la espalda y te dijera, “bueno espero que te sientas mejor”. Es el Espíritu Santo que viene dentro de nosotros y soporta la situación junto con nuestra alma.

Debemos ver esto como una maravillosa oportunidad para ir y consolar a otros, animando y fortaleciendo, edificando a alguien desde adentro en su propia situación.

Esto es compasión — sentir lo que otro siente y hacer algo al respecto. Durante esta temporada de Pascua, recordemos que después del primer acto de Dios en Egipto las cosas se pusieron incluso peor inicialmente. Moisés acudió a Dios. Dice, “¿Qué ha pasado? Creía que ibas a salvar a la gente y ahora todo se ha vuelto peor. ¡El Faraón quitó nuestra paja y ahora tenemos que correr por ahí y buscarla!”

Y la respuesta de Dios fue, “Ahora vas a ver mi poder”.

Por lo que sí, esta es una situación peligrosa, pero también es una oportunidad para avanzar y mostrar más del amor de Dios.

Volvamos un poco más atrás en el libro de Éxodo. Leímos sobre mostrar consolación. ¿Quién la mostró? Fue la hija del Faraón. ¡Qué heroína!

“…y cuando abrió la cesta, vio allí dentro un niño que lloraba. Tuvo compasión de él, y dijo: este es uno de los niños de los hebreos (Éxodo 2:6).  

¡Esta era la princesa de Egipto! Su padre había ordenado hace poco que cada pequeño varón hebreo fuera asesinado. ¡Ya les estaba oprimiendo de manera horrible, rechazando a su Dios y no dándoles libertad religiosa!

Pero la compasión de esta joven mujer era mayor que la brujería, el poder político, la depravación militar y espiritual de un imperio tan malvado ¡qué sus miembros de gabinete llevaban serpientes en su cabeza!

La princesa simplemente tuvo compasión por el bebé Moisés. Es como si hubiese dicho, “sé que es uno de los bebés hebreos, pero mi corazón es más grande que toda la maldad que hay en el mundo, incluso si proviene de mi padre”.

Guau. Qué cosa tan asombrosa. Cuando piensas en la historia del Éxodo y cuan malvado era el Faraón, piensa cuan maravillosa era su hija. En realidad, estaban pasando dos cosas en Egipto. Tienes el mal que se mueve hacia el castigo. Pero también tienes un grupo de egipcios que comienzan a sentir algo de compasión e identificación con el pueblo de Israel. Se convierten en la “multitud mezclada” que sale de Egipto.

Comenzó con esta joven, con algo simple como un acto de compasión cuando rescató a este bebé del agua. Esta era la vasija de salvación en el mundo designada por Dios, ¡y ella le salvó! Le llamaron Moisés (Moshe). En hebreo significa sacar a alguien. Si lo revisas cuidadosamente en 2 Samuel y en Salmos 18, en realidad es una profecía que saca a Yeshúa del infierno. Qué cosa más sorprendente – todo proveyendo de esta mujer que tuvo un momento de compasión.  ¡Esto es lo que hizo que se pusieran las cosas en movimiento en el libro de Éxodo!

Esto es lo que puede hacer un pequeño acto de compasión. Necesitamos estar preparados para mostrar misericordia.

Movidos con compasión

En tiempos de dificultad, la fe se expresa en actos de compasión cuando te preocupas por alguien más.  

En situaciones difíciles, la gente tiende a pensar más en sus propios problemas. Estás herido, y ese dolor llama tu atención. Ahora mismo, tú y yo y personas en todas partes estamos experimentando el mismo dolor, lo que hace que pensemos en nosotros mismos, nuestro estrés y dificultad. Es normal, pero también es una oportunidad para superar nuestro enfoque egocéntrico para preguntarnos, “¿Qué siente mi vecino?”

Lucas 10 dice que un samaritano que iba de viaje vio a un hombre que estaba tendido en la calle. Había sido robado y golpeado. Se encontraba tendido en el suelo sintiendo dolor.  Y cuando el samaritano lo vio fue conmovido por compasión.

Observa que este tipo de compasión bíblica nos lleva a hacer cosas. Normalmente el dinero parece estar metido en ello. El samaritano fue y pagó las factures “médicas” del hombre herido. La hija de Faraón pagó a la madre de Moisés para cuidarlo.

Cuando te encuentres en apuros económicos, tiende la mano. La Biblia dice en Génesis 26 que Isaac sembró en tiempo de hambre. Lo hizo cuando las personas no disponían de lo suficiente, y cosechó cien veces más. Esta es una increíble oportunidad para tender la mano.

Dos soluciones para la enfermedad contagiosa en la Biblia  

Hoy en día, el mundo está tratando con una enfermedad contagiosa llamada Covid-19. En la Biblia hay dos capítulos oscuros que describen cada pequeño detalle sobre como el sacerdote tenía que contener la enfermedad contagiosa de la lepra (Levítico 13 y 14). Increíblemente, hace casi 4000 años, la Biblia dio tres instrucciones:

  1. Examinar a las personas y comprobar que la tuvieran,
  2. Lavar en agua
  3. Evitar que los infectados tengan contacto con los que no estaban enfermos.

Guau, estas reglas están probablemente en cada portada de periódico del mundo. Es un poco de ánimo de que la Palabra de Dios es verdadera.

Ahora bien, esas son las reglas, la ley. Aparte de la ley, también existe otro nivel para superar la misma enfermedad. Echemos un vistazo a cuál fue el primer milagro de sanidad de Yeshúa. Sanó a alguien que tenía una enfermedad contagiosa.

Marcos 1:41 dice, “…Yeshúa, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio”.  

Yeshúa le está hablando a un hombre con lepra. Yeshúa sabe que según las leyes levíticas no has de tener contacto con un leproso. Esa es la ley, pero Yeshúa tiene un poder más fuerte que el de la ley. Este hombre tiene una crisis, de la misma manera que muchas personas ahora. No es solamente una crisis sanitaria o económica. Es una crisis existencial.

¿Voy a vivir?

¿Hay alguien a quien le importe?

Yeshúa dijo “no solo me importa, sino que quiero actuar sobre ello”. Se acercó, tocó al leproso y le sanó.

Ambos niveles se encuentran en la Biblia. En uno de los niveles tenemos que obedecer la ley, el gobierno, las normas de la higiene. Examinar. Lavar. Separar.

Pero después tenemos otro nivel por fe que podemos aprovechar. Podemos acceder al poder de Dios y orar para que la gente se sane, incluso si los médicos no pueden hacerlo.

¿Cuál fue la fuente del poder de sanidad?  ¡Yeshúa se conmovió con compasión!

“Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” (Mateo 14:14)

La compasión nos mueve. Actúa. Debido a la compasión, Yeshúa se acercó para sanar a las personas que tenía a su alrededor. Me gustaría que tuviéramos ese tipo de compasión. Quiero tenerla, sin importar cuál sea la situación. Cuanto peor sea la situación, más oportunidades hay para alcanzar a otros. No todos necesitan sanidad física. Algunas personas necesitan ánimo. Otros, ayuda económica. Otros tan solo necesitan que les llamen para ver que tal están porque se encuentran solos. ¡Me gustaría animaros a mirar a vuestro alrededor, ser movidos a misericordia y luego, actuar!

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By | 2020-05-12T15:36:13+00:00 mayo 12th, 2020|Sin categorizar|0 Comments

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