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Desarrollo cultural y étnico

La primera comunidad de fe en Yeshúa (Jesús) comenzó el día de Shavuot (Pentecostés).  Había un grupo original de 120 creyentes judíos (Hechos 1:14), compuesto principalmente de “israelíes” nativos de Galilea (Hechos 1:11; 2:7).

Una lectura atenta de los evangelios y Hechos revela una tensión social, casi étnica entre los discípulos galileos de Yeshúa y los judíos más religiosos de la zona de Judea y Jerusalén (Mateo 26:73, Marcos 14:70, Lucas 22:59; 23:6, Juan7:1; 7:52).  Esa tensión entre los “galileos” y los “judeanos” muestra un paralelismo significativo en las tensiones entre los judíos mesiánicos y ortodoxos de hoy día.

Cuando el Espíritu Santo fue derramado, el grupo central inmediatamente encontró un grupo más grande de 3000 (Hechos 2:41).  Estas personas habían venido desde afuera de Israel para visitar Jerusalén y celebrar las festividades santas. “Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo” – Hechos 2:5.  Estos eran los que hoy día llamamos los judíos de la “diáspora.”

Sin embargo, también había personas de otros trasfondos étnicos: “… tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes ” – Hechos 2:11. (Creta es una isla europea que se encuentra cerca de Israel). Por lo que, en todo el grupo había:

  1. “Israelíes” judíos (galileos)
  2. Judíos de la diáspora
  3. Prosélitos al judaísmo
  4. Europeos (Cretenses)
  5. Árabes.

La “iglesia” multiétnica se desarrolló más adelante cuando el evangelio se esparció a Asia menor y Europa. No obstante, el patrón de las distintas ramas injertadas (Romanos 11:17) ya era aparente y edificado en la fundación de la ecclesia desde el primer día. Esta mezcla de distintas lenguas, culturas y trasfondos étnicos causó tensión dentro de la comunidad (Hechos 6:1).

Cuando los visitantes internacionales volvieron a sus hogares, el evangelio se esparció a sus naciones. Cada grupo nacional buscó su propia identidad, e incluso un nombre. “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” – Hechos 11:26. Los discípulos judíos dentro de Israel no habían buscado una “rama” separada dado que se veían a sí mismos como una parte integral de la comunidad judía que les envolvía, no como una nueva religión.

A medida que crecía el número de iglesias entre los gentiles, se desarrollaron dos identidades. Entre las naciones, se les conocía como “las iglesias de los gentiles” – Romanos 16:4; mientras que a los judíos creyentes se les llamaba, el remanente de Israel. “Me he reservado en Israel … un remanente escogido por gracia” – Romanos 11:4-5.  El concilio internacional de los apóstoles (Hechos 15) determinó que estos dos grupos podían desarrollar sus propias subculturas congregacionales.

No solamente se esparció el evangelio a Europa, sino que también penetró en las comunidades de judíos “ortodoxos” en Jerusalén. Decenas de miles de judíos vinieron a la fe y se reunieron alrededor de Jacobo (Santiago). Mantuvieron su propio estilo de vida, siendo fieles a la Torá y a las costumbres rabínicas, de una manera algo distinta a los discípulos galileos originales. “Cuantos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley… y observen las costumbres… – Hechos 21:20-21. 

Esta diversidad multiétnica es una extensión normal de la comisión original de predicar el evangelio desde Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta los confines de la tierra (Hechos 1:8). Dado que el evangelio está regresando desde los confines de la tierra a Israel, hay una sorprendente restauración de condiciones algo paralelas a las del primer siglo: judíos mesiánicos de Israel y la diáspora; y cristianos de cada tribu, lengua y nación (Apocalipsis 7:4, 9).

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By | 2019-10-28T11:55:15+00:00 octubre 25th, 2019|Sin categorizar|0 Comments

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