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¡No temas a conspiraciones del coronavirus!

[Amado, no escribo para burlarme de nadie. Esto salió de mí después de pasar tiempo en oración y en la palabra—desde un corazón de amor y profunda preocupación por el pueblo de Dios.]

Fíjate que no escribí “teorías de conspiración” sino conspiraciones. Comencemos con la suposición de que algunas o todas las diferentes teorías de conspiración no son teorías, sino ciertas:

Ok, ¿y ahora qué?

La pregunta es: ¿cómo debemos responder?

¿Cuál es la respuesta de los cristianos en China al hecho de que su gobierno conspira contra ellos a diario? Predicar el Evangelio. Ganar a tantas personas como sea posible. ¿Cuál fue la respuesta de Pablo a la persecución de los creyentes por parte de Roma? Predicar el Evangelio. ¿Cuál fue la respuesta de los apóstoles al juicio ilegal y al asesinato de Yeshua? Predicar el Evangelio. ¿O cuando fueron arrestados y golpeados (Hechos 3-4)? Predicar el Evangelio. ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Yeshua? “¿Advierte a la gente sobre Bill Gates?” No, y perdóname, no estoy tratando de ser gracioso, sino de enfatizar un punto. Sus últimas palabras fueron ir por todo el mundo y hacer discípulos. ¿Qué está haciendo Pablo en su celda? ¿Está preocupado por el emperador Nerón? No, él continúa ministrando a través de sus cartas.

No estoy diciendo que ignoremos la injusticia o a las personas que conspiran para hacer el mal. (Por supuesto, necesitaremos más evidencia que algunas publicaciones en Facebook).

Las naciones conspiran

No debería sorprendernos que eventualmente no podremos comprar o vender sin la marca de la bestia. Llegará el día en que los gobiernos del mundo se volverán contra los creyentes y nos perseguirán. Si bien no creo que la recomendación actual de no reunirse en grandes grupos esté motivada por el deseo de cerrar la iglesia, ¡esta es una buena oportunidad para practicar, porque ese día seguramente llegará! “Conspirarán” contra Dios y su Mesías.

¿Por qué conspiran las naciones,
y en vano traman los pueblos?
Los reyes de la tierra se rebelan;
y los gobernantes se confabulan
contra el Señor y contra su ungido (Sal. 2:1-2)

El hecho de que ciertos poderes conspiran contra Dios y su pueblo no es ni noticia ni estremecedor. Fue profetizado hace mucho tiempo. La pregunta es, ¿estamos listos?

Muy a menudo tememos a las naciones furiosas y conspiradoras, más que a Aquel que las creó. Cuando nos preocupamos por las conspiraciones del hombre, hacemos a Dios muy pequeño. El más grande de todos los malos actores por venir no es el Príncipe Carlos, la OMS, Bill Gates o el Dr. Fauci, sino el anticristo, y él es un simple títere en la mano de Dios. Durante tres años y medio, este hombre poderoso no podrá tocar a Jerusalén, ya que los dos testigos, que de su boca sale fuego y “hieren la tierra con plagas cuantas veces quieran”, lo detendrán mientras proclaman a Yeshua desde La Antigua Ciudad de Jerusalén. Solo después de que se han ido (al cielo), es que él ataca a la Ciudad Santa (Zac. 14:1-2).

“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, hambres y pestilencias (plagas) en diversos lugares; terror y grandes señales del cielo. Pero antes de estas cosas, los agarrarán y los perseguirán. Los entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y los llevarán ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Y así darán testimonio de . (Lucas 21:10-13)

“Prometo mi cabeza al cielo”

Mi preocupación no es por quién conspira, sino por aquellos que no están preparados para tiempos difíciles; para persecución. Incluso ahora, muchos están profetizando, con esperanzas, y rezando para que todos podamos volver a la normalidad—y normal significa 30,000 en el mercado de valores, una economía fuerte y mega iglesias llenas.

¿Pero es eso lo que Dios quiere? Tal vez por una temporada, hasta el próximo “dolor de parto”. Ciertamente, si estamos en los últimos días, la vieja normalidad no es lo que va a suceder—estoy mucho menos preocupado por la palabra o visión profética de alguien que lo estoy con la inquebrantable, 100% precisa, palabra de Dios que habla de un tiempo de sufrimiento cataclísmico antes de que Yeshua regrese.

Pero queremos tener nuestro normal otra vez. El otro día hablé con un pastor de una mega iglesia que lo entiende, pero me dijo que todos sus compañeros pastores de mega iglesias están diciendo: “No te preocupes … todo pronto volverá a la normalidad”. ¿O, tal vez Dios está haciendo lo que dijo en su Palabra? Hebreos 12:26-27 nos dice que sacudirá todo lo que pueda ser sacudido, de modo que solo permanezca lo que no puede ser sacudido.

Veo un tiempo pronto cuando Dios derribará algunas de las estructuras de nuestros ministerios. No me eximo—porque solo Dios conoce mi corazón y mis motivos, mis miedos y mis celos. ¡Que todo se venga abajo! Me imagino que algunos pastores están en pánico de perder sus plataformas. Cuidado con aquellos que te dicen que la clave para detener la plaga es un regalo para su ministerio. Dar es muy importante, especialmente en tiempos de escasez o plaga, pero demasiadas veces el pueblo de Dios ha sido manipulado por predicadores millonarios. Sigo viendo en mi espíritu andamios y estructuras hechas por hombre, y una bola de demolición/terremoto que los derriba a todos. Entonces surge algo más hermoso—la ecclesia, el pueblo de Dios—en su lugar. ¿Podría ser que Dios no solo está drenando el pantano en la política, sino también en el ministerio? ¿No comienza el juicio con la casa de Dios? (1 P. 4:17)

Creo absolutamente en liderazgo. Pero líderes están llamados a “equipar a los santos para las obras del ministerio” (Ef. 4:11-14) no hacer todo el ministerio ellos mismos. Mi parecer es que más creyentes que no son líderes están haciendo más ministerio ahora que antes, debido a COVID-19. Necesitamos ser Jesús para este mundo.

Me encantaría que las cosas volvieran a ser como eran. Mi vida era buena. Nuestro pequeño negocio turístico ha perdido alrededor de $20,000 … hasta ahora. Pero como dijo Keith Green, “Prometo mi cabeza al cielo por el Evangelio”. ¿A quién tengo sino a Jesús? Él está quitando todo lo demás. Y sí, da miedo, pero anhelo Su gloria. Él no regresa a una novia distraída, sino a una que lo anhela.

(Escribí esos últimos párrafos con lágrimas, santo temor y temblor).

Yeshua lo llama el comienzo de los dolores de parto (Mateo 24:8). Para aquellos de ustedes que han dado a luz, no necesitan que yo les diga que los dolores o punzadas de parto vienen en oleadas. Entre otras cosas, estos sirven para que la madre sepa que el bebé está por venir. Eso me dice dos cosas: una, esto eventualmente disminuirá, pero no por mucho tiempo. Vendrán más dolores en la forma de lo que dijo Yeshua: terremotos, hambrunas, guerras y plagas y, por supuesto, persecución.

En segundo lugar, los dolores de parto concluyen con un nacimiento. Nos estamos acercando a ese glorioso Reino del Milenio donde, como escribió mi querido amigo que ahora está con Yeshua, Marc Chopinsky, Él reinará sobre toda la tierra. Cualquier madre te dirá que una vez que nace el bebé, los dolores de parto se convierten rápidamente en un recuerdo lejano.

¿Qué hacer?

En vez de centrarnos en las teorías de conspiración (aunque sean cierto) deberíamos:

  1. Prepararnos para lo que viene. No me refiero a abastecerse de agua—sino a prepararnos emocionalmente y espiritualmente. Debemos aprender a vivir sobrenaturalmente como Elías durante la sequía. Eso fue lo que Jesús nos dijo:

“No se asusten … Pero tengan en cuenta que no hay por qué preocuparse de antemano de cómo se defenderán”. (Lucas 21:9, 14)

¿Por qué nos dice esto? Porque los corazones de las personas les fallarán. De hecho, en Mateo, Yeshua dice que la gente incluso se enojará con Dios y perderán la fe: “Y entonces muchos se ofenderán, unos a otros se traicionarán y se odiarán”. El dolor de parto es una señal para que nos despertemos y nos preparemos. A orar y buscar a Dios. Para encontrar nuestra seguridad en Él. La primera parte de esa cita tiene que ver con eventos mundiales, y luego la segunda parte tiene que ver con ser arrestados por nuestra fe. Estas cosas van a suceder.

  1. Alégrate y excítate. Hablando de la señal de los últimos tiempos, Yeshua nos da la vacuna, por así decirlo, para la plaga de “pánico”:

“Cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención”. (Lucas 21:28)

¡Vamos tras Dios como nunca antes!

No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, los muertos serán resucitados imperecederos, y seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y que esto mortal sea vestido de inmortalidad. Cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: ¡”Sorbida es la muerte en victoria”!

“¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?

     ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (1 Co. 15:51-57)

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By | 2020-06-23T11:40:04+00:00 junio 23rd, 2020|Sin categorizar|Comments Off on ¡No temas a conspiraciones del coronavirus!