This post is also available in: enEnglish frFrançais deDeutsch pt-brPortuguês ko한국어 nlNederlands ja日本語 plpolski ruРусский daDansk

Oración de dos palabras para avivamiento

He encontrado una increíble oración de dos palabras que tiene el potencial de traer avivamiento nacional.

Cuando una nación está al borde de un gran avivamiento, ha habido un nivel de éxito en las congregaciones y los ministerios. El número de gente está creciendo. Están llegando más donaciones. Los líderes espirituales están siendo conocidos, influyentes, a veces incluso ricos y famosos.

Este nivel de bendición le da a la Ecclesia las herramientas que podrían producir una transformación nacional. Esta es una etapa necesaria, como una mujer que ha llegado a término en su embarazo. Sin embargo, el propio éxito contiene, en sí mismo, los obstáculos que pueden al mismo tiempo impedir e incluso detener el crecimiento del reino de Dios.

Las bendiciones de Dios llevan consigo la tentación inherente de alejarse de Dios y concentrarse en las bendiciones. Las personas pueden volverse perezosas, carnales, orientadas hacia el entretenimiento, codiciosas, orgullosas y rebeldes. Moisés se refirió a este síndrome como ” Jesurún engordó y dio coces” – וישמן ישורון ויבעט – Deuteronomio 32:15.

La tentación de lo mundano es peligrosa para cualquier ser humano. Sin embargo, hay dos riesgos que son particularmente peligrosos para los líderes espirituales: ENVIDIA y COMPETENCIA.

Filipenses 1:15

Es cierto que algunos predican al Mesías por envidia y rivalidad, pero otros lo hacen con buenas intenciones.

Los líderes espirituales pueden tratar de superarse los unos a los otros. En lugar de trabajar juntos para traer un avivamiento a toda la nación, comienzan a competir unos contra otros. En lugar de buscar nuevos territorios y nuevas personas para el reino de Dios, se vuelven protectores de sus propios recursos y logros.

La envidia y la competencia llevan a los líderes a hablar negativamente los unos de los otros, criticando a los demás para verse bien en comparación. En esencia, sin darse cuenta, comienzan a maldecirse entre sí con el pretexto de “discernimiento espiritual” y “advertencia al rebaño”. Esto lleva a la división y destrucción entre el pueblo de Dios.

Cuando Pablo escribió esto, estaba en la cárcel. Todo el trabajo que había hecho estaba siendo asumido por otros (algunos con buenas intenciones y otros no). Algunos se estaban volviendo famosos y hablaban mal de él. Estaba solo y sufriendo. Sin embargo, en lugar de mirar el problema, eligió ver una bendición en ello.

Filipenses 1:18

¿Y qué? Al fin y al cabo, y sea como sea, con motivos falsos o con sinceridad, se está proclamando al Mesías, y en esto me regocijo y continuaré regocijándome.

Ahí está, la oración de dos palabras que puede traer avivamiento nacional: “¡Y QUÉ!” Si todos los líderes ignoraran los sentimientos de envidia y competencia entre ellos, y simplemente se alegraran de que el trabajo de otra persona esté creciendo y afectando a muchos, todo reino de Dios daría un gran paso adelante.

Esta es una purificación del corazón necesaria para cada líder espiritual. Pablo tuvo que lidiar con esto con respecto a Apolos (1 Corintios 3). Pedro tuvo que lidiar con esto con respecto a Juan (Yeshua desafió a Pedro a no compararse con Juan, aún si Yeshua le pidiera a Pedro que fuera crucificado y que Juan viviera para siempre – Juan 21).

He visto este reto en casi todos los países donde la obra de Dios está creciendo y siendo bendecida: EE.UU., Lejano Oriente, África, Brasil, Europa y, ciertamente, aquí en Israel. Parece insuperable, pero por la gracia de Dios, se puede superar. Dejemos de lado toda envidia y competencia. Oremos para que el trabajo de los otros grupos sea aún más exitoso. Veámonos el uno al otro como una familia de fe, aunque seamos totalmente diferentes.

¿Otra persona parece estar creciendo más que tú? ¡Y qué! Siempre y cuando más personas estén siendo tocadas por el amor de Dios, ¡eso es estupendo! ¿Alguien está recibiendo crédito por algo que hiciste? ¿Otra persona está trabajando por ambición egoísta? ¡Y qué! Ponemos a un lado todas las comparaciones. Cuando uno es bendecido, todos somos bendecidos. Somos una familia.

Oremos esta gran oración de dos palabras para la victoria sobre la competencia y la envidia. “¡Y QUÉ!” Y que comience el avivamiento.

Print Friendly, PDF & Email
By | 2020-01-06T14:54:16+00:00 enero 6th, 2020|Sin categorizar|0 Comments

Leave A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.