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Una perspectiva personal en el Día de la Conmemoración de los Caídos por Israel

El Día de la Conmemoración pone muchas emociones a flor de piel, especialmente de añoranza de personas a las que perdimos. Personalmente, yo tengo a varios amigos de la infancia y otros conocidos que murieron defendiendo Israel. Algunas expresiones faciales o maneras de hablar me recuerdan, de repente, a aquellos jóvenes a los que no volveré a ver.

Estos seres queridos fueron arrancados de nuestro lado. Ha habido unos 23,800 que han caído en esta pequeña nación desde su renacimiento moderno. Además, otros 5,000 han caído en otras circunstancias relacionadas con el terror y la enemistad. La única sanidad verdadera y la libertad de todo esto están en nuestro Señor. Cada una de estas familias tiene su valentía y sus desafíos.

Verdaderamente es noble y abnegado escoger la vida aun después de experimentar el dolor.

Para todas las familias desconsoladas no pasa un día sin sentir la ausencia de sus seres queridos. Para ellos cada día es un día de conmemoración, en las cosas grandes y en las pequeñas, en los momentos felices y en los tristes.

He estado junto a familias de luto y he visto lo admirablemente que llevan su dolor, lo gloriosamente que llevan su duelo.

La “familia” en sentido amplio de todos aquellos que están de luto incluye a la gente que vive en la ciudad y en el campo. Incluye a los del este y a los del oeste. Incluye a la gente con muy diferentes posturas políticas. Incluye a los seculares y a los religiosos, judíos y árabes, cristianos y musulmanes, beduinos, drusos y circasianos.

Después de 70 años de Israel como estado independiente, me gustaría poder decir que somos una sociedad y una nación lo suficientemente fuerte como para incluir en un abrazo a todos estos miembros tan variados, sin que las diferencias nos rompan desde dentro. Sin embargo, todavía nos queda mucho camino y sin el Señor será imposible.

Es sorprendente lo fácil que es ser parte de la “familia” de luto, mientras que la sociedad israelí está dividida en casi todo lo demás.

Desde la creación de la nación hasta hoy, seguimos pagando un alto precio en vidas: jóvenes soldados en su servicio obligatorio y otros mayores en la reserva, policías cuyas vidas son acortadas en cumplimiento del deber. El Día de la Conmemoración es una oportunidad de estar junto a ellos y sus familias.

Junto a los logros alcanzados y junto a los enormes desafíos que Israel ha vencido, necesitamos también establecer una sociedad aquí que incluya a todos, a pesar de las fuertes diferencias y los desacuerdos. Esta nación ha de ser una luz de justicia a las naciones, digna del alto precio que hemos pagado. Esperamos a que llegue el día en que se cumpla la visión profética:

Forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías2:4).

Como cada año, tomamos parte en las ceremonias. Vemos documentales de los caídos y sus familias o incluso vamos a los cementerios militares, en un ritual personal y nacional de 42 horas de recuerdo.

Al inclinar mi cabeza en el momento del recuerdo, pienso en las familias de luto. Pienso en los amigos unidos en la vida y el dolor. Pienso en mis propios hijos que pronto serán alistados en el ejército israelí y en cómo les he enseñado a amar a su país a la luz de la Palabra de Dios.

*(Este año el Día de la Conmemoración cae en el 28 de abril.)

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By | 2020-05-13T13:33:33+00:00 mayo 13th, 2020|Sin categorizar|0 Comments

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